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Renta fija vs renta variable: 5 diferencias que sí importan

Renta fija vs renta variable: un bono con monedas, una balanza equilibrada y un gráfico de bolsa sobre una mesa

En el debate de renta fija vs renta variable, la diferencia que importa no es «seguro contra arriesgado», sino qué riesgo asumes: en la renta fija prestas dinero y dependes de los tipos y de la inflación; en la variable compras una parte de una empresa y dependes de su beneficio. Ninguna de las dos protege por sí sola, y el horizonte decide más que la etiqueta.

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La renta fija vs renta variable suele explicarse con una frase: «la fija es segura y la variable es arriesgada». Es una simplificación útil para empezar y bastante engañosa para decidir.

Este artículo explica la renta fija vs renta variable con ejemplos: qué es cada una, por qué un bono puede perder valor y qué dicen más de 150 años de datos de Estados Unidos. Es educativo: no te dice qué comprar.

Renta fija vs renta variable: la diferencia que importa

Cuando compras renta fija, prestas dinero a un Estado o a una empresa. Te comprometes a esperar y ellos a devolverte el nominal y, normalmente, a pagarte un interés llamado cupón. Según la guía de renta fija de la CNMV, el inversor en renta fija es un prestamista con derechos económicos, no un propietario de la empresa.

Cuando compras renta variable, compras una parte de una empresa. Nadie te promete un interés ni una devolución. Cobras si la empresa reparte dividendos y ganas o pierdes según cambie el precio de esa parte.

Esa es la diferencia de fondo: en la fija hay una promesa de pago con fechas; en la variable hay una participación sin promesa. De ahí sale todo lo demás.

Renta fija Renta variable
Qué compras Una deuda (bono, letra, obligación) Una parte de una empresa (acción, fondo de acciones)
Qué esperas cobrar Cupón y devolución del nominal al vencimiento Dividendos y revalorización, sin garantía
Fecha de devolución Sí, el vencimiento No existe
Riesgo principal Que el emisor no pague, que suban los tipos, que la inflación se coma el interés Que bajen los beneficios o el precio, a veces durante años
Lo que sabes al comprar Cuánto prometen pagar Casi nada seguro

Cómo funciona la renta fija: nominal, cupón y vencimiento

Es la mitad de la comparación de renta fija vs renta variable que menos se explica bien.

Un bono tiene tres datos básicos: el valor nominal (lo que se devuelve), el cupón (el interés que se paga) y el vencimiento (cuándo termina). La CNMV distingue entre los bonos y obligaciones, a medio y largo plazo, y las Letras del Tesoro, de 3, 6, 9 o 12 meses, que no pagan cupones.

En una Letra la rentabilidad es la diferencia entre lo que pagas hoy y lo que recibes al vencimiento. Compras por menos y cobras el nominal.

Si mantienes un bono hasta el final y el emisor cumple, sabes en euros lo que cobrarás. Esa es la parte «fija». Lo que no es fijo es lo que valdrá ese dinero ni cuánto valdrá el bono si lo vendes antes.

Por qué un bono puede perder valor

Aquí cae el primer mito. Un bono ya emitido tiene un precio que se mueve cada día. La CNMV lo resume así: cuando suben los tipos de interés, el precio de la renta fija ya emitida baja.

La razón es sencilla. Si hoy emiten bonos nuevos que pagan más, nadie quiere pagar el precio completo por uno antiguo que paga menos. Su precio tiene que bajar hasta que compense.

Un ejemplo ficticio, calculado por nosotros. Un bono de 1.000 € a 10 años con un cupón del 3 % anual:

  • Si los tipos de mercado suben al 4 %, su precio teórico baja a unos 919 €.
  • Si bajan al 2 %, sube a unos 1.090 €.

Solo has cambiado el tipo de mercado, no el emisor. Si lo vendes en ese momento, la pérdida es real. Si lo mantienes hasta el vencimiento, cobras el nominal igualmente, pero has estado con tu dinero atado a un 3 % mientras el mercado pagaba un 4 %.

Cuanto más largo es el vencimiento, más sensible es el precio. Esa sensibilidad se mide con la duración: Economipedia explica que un bono con duración cercana a 5 pierde alrededor de un 5 % de su precio si los tipos suben un punto.

Cómo funciona la renta variable

La otra mitad de la renta fija vs renta variable es esta.

En la renta variable no hay vencimiento ni cupón prometido. El precio sube o baja según lo que el mercado espera de los beneficios futuros. Los dividendos, si existen, los decide la empresa.

La consecuencia es que el camino importa. Una bolsa puede ganar mucho en 20 años y haber pasado por caídas de más de la mitad del valor. En el índice S&P 500, ajustado por inflación y con dividendos reinvertidos, el peor momento fue en junio de 1932, con una caída del 76,8 % desde el máximo. Recuperar el máximo anterior tardó 12,7 años en el peor tramo.

Esa es la cara incómoda de la renta variable: no es que «a veces baje», es que puede hacerlo durante mucho tiempo.

Qué dicen 150 años de datos sobre renta fija vs renta variable

Para no quedarnos en la teoría de la renta fija vs renta variable, hemos comparado el S&P 500 con un bono del Tesoro estadounidense a 10 años, con datos mensuales de enero de 1871 a junio de 2023 del conjunto público de Robert Shiller. Todo está en términos reales, es decir, descontando la inflación y reinvirtiendo cupones y dividendos.

La pregunta es sencilla: en cuántas ventanas de tiempo acabó el inversor con menos poder adquisitivo del que empezó.

Horizonte Ventanas con pérdida real: bolsa (S&P 500) Ventanas con pérdida real: bono a 10 años Rentabilidad real anual mediana: bolsa Rentabilidad real anual mediana: bono
1 año 31,1 % 35,9 % 8,6 % 2,5 %
5 años 19,0 % 29,9 % 7,2 % 2,3 %
10 años 11,3 % 26,8 % 6,9 % 2,1 %
20 años 0,1 % 24,3 % 6,7 % 2,3 %

Hay tres lecturas que contradicen el tópico.

Primera. A un año, el bono perdió poder adquisitivo en más ventanas (35,9 %) que la bolsa (31,1 %), aunque la caída máxima en un año fue mucho menor (-22,9 % frente a -58,1 %).

Segunda. El bono no mejora tanto con el tiempo. A 20 años, la bolsa casi nunca perdió poder adquisitivo (0,1 % de las ventanas); el bono lo hizo en el 24,3 %. El motivo fue la inflación.

Tercera. El peor tramo del bono fue largo. Entre septiembre de 1941 y septiembre de 1981, el bono a 10 años perdió aproximadamente un 55 % de su valor real, mientras la bolsa se multiplicaba por 10,7. Fue una época de inflación creciente y tipos al alza.

Lo que nadie dice sobre renta fija vs renta variable

Estos datos de renta fija vs renta variable no son una prueba de que la bolsa sea «mejor». Tienen límites que conviene conocer:

  • Es solo Estados Unidos. Jorion y Goetzmann (1999) compararon 39 mercados y mostraron que el de EE. UU. fue una excepción favorable. Otros países tuvieron peores resultados y en algunos los inversores lo perdieron casi todo o el mercado dejó de existir.
  • Los precios son medias mensuales. Suavizan las caídas bruscas. La volatilidad real, día a día, fue mayor.
  • El bono es una aproximación nuestra. Hemos calculado un bono a 10 años sintético a partir del tipo de interés de largo plazo de la serie, con cupón mensual y vencimiento constante. Desde 1928 obtenemos un 4,8 % nominal anual para el bono y un 9,9 % para la bolsa, cifras del orden de las que suelen citarse (cerca del 5 % y del 10 %), aunque no las hemos contrastado con una fuente concreta; y sigue sin ser una cartera real.
  • No incluye costes, impuestos ni divisa. Un inversor español paga comisiones, fiscalidad y, si compra en dólares, variación del tipo de cambio.
  • El Tesoro de EE. UU. no es cualquier emisor. Un bono corporativo o uno de un país emergente tiene otros riesgos, entre ellos el de impago, que el Tesoro de EE. UU. no tuvo.
  • El pasado no se repite. Los tipos hoy no son los de 1941 ni los de 1981.

Tampoco es un argumento para ir «todo a bolsa». Una caída del 76,8 % es soportable en una hoja de cálculo y mucho menos con el dinero de la entrada de una casa.

La inflación: el riesgo que no sale en la etiqueta

Un interés fijo del 3 % suena bien, hasta que la inflación es del 4 %. La rentabilidad real se calcula así: (1 + rentabilidad nominal) / (1 + inflación) − 1.

Con un 3 % nominal y una inflación del 4 %, la rentabilidad real es del -0,96 %: cobras más euros, pero compras menos cosas. Con un 3 % y una inflación del 2 %, la real es del 0,98 %.

La CNMV lo incluye con una frase clara: la inflación reduce el poder adquisitivo del capital en el tiempo. Por eso el riesgo de la renta fija a largo plazo es menos «que no me paguen» y más «que lo que me paguen valga menos».

Para quién encaja cada una (orientativo)

La elección entre renta fija vs renta variable depende sobre todo de tu horizonte.

Para quién encaja más la renta fija:

  • Para dinero que necesitarás en pocos años, como una entrada o un colchón de seguridad. Con horizontes cortos, las Letras del Tesoro o bonos de vencimiento corto reducen el riesgo de precio.
  • Para quien sabe que no soportaría una caída del 40 % y la vendería.
  • Para quien quiere ingresos conocidos a fechas conocidas.

Para quién encaja más la renta variable:

  • Para dinero que no tocarás en 15 o 20 años, con tiempo para esperar recuperaciones.
  • Para quien acepta ver caídas largas sin vender.
  • Para quien quiere que su dinero crezca por encima de la inflación en el largo plazo, sabiendo que no está garantizado.

Para quién ninguna de las dos funciona por separado: para quien no sabe cuándo necesitará el dinero. En ese caso lo habitual es combinar ambas y revisar el peso con regularidad.

Comparativa rápida: renta fija vs renta variable

Criterio Renta fija Renta variable
Ingreso esperado Conocido si se mantiene hasta el vencimiento Desconocido
Variación del precio a corto plazo Menor, salvo bonos largos Mayor
Riesgo de impago Depende del emisor La empresa puede quebrar y perderse todo
Sensibilidad a los tipos Alta (sobre todo en bonos largos) Indirecta
Protección frente a la inflación Baja si el interés es fijo Mayor en el largo plazo (según la historia de EE. UU.)
Horizonte razonable Corto y medio Largo

Preguntas frecuentes sobre renta fija vs renta variable

¿Qué es mejor, renta fija o renta variable?

No hay una mejor en abstracto. Depende de cuándo necesitas el dinero y de cuánta caída puedes soportar sin vender. Los datos históricos de EE. UU. favorecen a la bolsa a 20 años, pero no garantizan nada, y a un año la diferencia es pequeña.

¿Se puede perder dinero en renta fija?

Sí. Puedes perder si vendes antes del vencimiento con los tipos más altos, si el emisor no paga o si la inflación supera al interés. La CNMV enumera estos riesgos en su guía, entre ellos el de crédito, el de tipos, el de reinversión y el de liquidez.

¿Las Letras del Tesoro son renta fija?

Sí. Son deuda a corto plazo del Estado, con plazos de 3, 6, 9 o 12 meses, sin cupón: compras por menos del nominal y cobras el nominal al vencimiento. Su riesgo de precio es bajo por el plazo corto, pero la inflación también puede superar a su rentabilidad.

Si suben los tipos, ¿qué pasa con los bonos?

Los bonos ya emitidos bajan de precio. Los nuevos pagarán más, pero los antiguos valen menos hasta que se acerque su vencimiento. Cuanto más largo es el bono, más baja.

¿Conviene mezclar renta fija y renta variable?

Mucha gente combina renta fija vs renta variable para repartir el riesgo entre tipos de activo. No es una receta: el reparto depende de tu horizonte y de tu tolerancia a la caída. Revisar el peso de cada parte con calma es parte del método; aquí explicamos cada cuánto revisar la cartera.

¿Cómo sé qué rentabilidad real llevo en cada parte?

Si ya tienes renta fija y renta variable mezcladas, hay que separar aportaciones y valor.

Además hay que descontar la inflación. Lo explicamos paso a paso en cómo calcular la rentabilidad de tu cartera.

Conclusión

La discusión de renta fija vs renta variable no se resuelve con una etiqueta. La renta fija tiene un riesgo menos visible, el de tipos e inflación; la variable tiene uno muy visible, la caída. La pregunta útil no es cuál es mejor, sino cuándo necesitas el dinero y qué caída aguantarías sin vender.

Si ya combinas renta fija vs renta variable, lo más valioso es saber cuánto pesa cada parte y cómo evoluciona cada mes. Qué es Invekso explica cómo hacer esa revisión sin complicarte.

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Invekso es el proyecto que edita este blog. Este artículo no contiene enlaces de afiliado. Es un contenido educativo y no constituye asesoramiento financiero, fiscal ni una recomendación de inversión. Las cifras históricas son de elaboración propia a partir de datos públicos, con las aproximaciones descritas, y no garantizan resultados futuros. El ejemplo del bono de 1.000 € es ficticio.

Fuentes

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